San Fulgencio son dos lugares en uno. Tierra adentro está el pueblo de la Vega Baja: blanco, sin prisa, con su mercadillo de los domingos y una plaza donde no pasa nada, y es a propósito. Cinco kilómetros al este queda La Marina, una de las urbanizaciones más internacionales de la Costa Blanca, donde llevan décadas instalándose holandeses, belgas, británicos y escandinavos.
Inmuebles en San Fulgencio
Lo que atrae de La Marina es lo que la rodea. La urbanización se apoya en el pinar de la Pinada de Guardamar y baja hacia las dunas y la playa abierta de La Marina: costa protegida, sin edificios altos y con bandera azul casi todas las temporadas. Aquí se vive todo el año, no ocho semanas en verano: supermercados, centro médico y bares que siguen abiertos en enero.
La vivienda es sobre todo chalets independientes y pareados en parcelas amplias, muchos con piscina privada, además de bungalows de planta baja con terraza y apartamentos en el propio pueblo. Por los mismos metros se paga bastante menos que en Guardamar o Torrevieja, y por eso acaban mirando aquí quienes ya han consultado precios en la costa.
Guardamar del Segura y sus playas quedan a diez minutos; el aeropuerto de Alicante, a unos veinticinco. La N-332 y la AP-7 pasan cerca, así que la costa hacia Santa Pola al norte y hacia Torrevieja al sur está a mano sin tenerla encima.












